El siglo XXI exige a la humanidad un cambio en los hábitos de consumo debido al calentamiento global y la escasez de recursos naturales, proponiendo un desarrollo sustentable que equilibre las necesidades presentes con las futuras. Se enfatiza la importancia de la arquitectura sostenible y el uso de ecotecnias para minimizar el impacto ambiental, junto con la implementación de tecnologías que aprovechen energías renovables como la solar y eólica. La educación y el compromiso social son fundamentales para adoptar prácticas ecológicas y promover un consumo responsable.