Las hernias de la pared abdominal pueden ser adquiridas o congénitas. Las más comunes son las hernias inguinales, que se dividen en directas e indirectas. El diagnóstico se realiza clínicamente mediante la exploración física, aunque también se pueden utilizar estudios de imagen como ultrasonido, TAC o RMN. El tratamiento quirúrgico más frecuente implica el uso de una malla de polipropileno para reforzar la pared abdominal.