La hidrografía de España se caracteriza por la escasez y desigual distribución del agua, con variaciones marcadas entre climas húmedos y secos. Los ríos y cuencas fluviales presentan diferentes regímenes de caudal, determinados por precipitaciones y relieve, lo que resulta en un caudal irregular, especialmente en la vertiente mediterránea. Además, la intervención humana en la gestión del agua incluye la construcción de embalses y trasvases, mientras que los humedales y lagunas se clasifican según su origen y características.