La Iglesia de San Vital en Rávena fue encargada por el obispo Eclesio en 522 y financiada por un banquero local. Fue construida en estilo bizantino con una planta octogonal y rica decoración de mosaicos y mármoles. Los mosaicos, realizados a partir de 546, representan escenas bíblicas y figuras sagradas siguiendo el orden jerárquico propio del arte bizantino.