El documento analiza la importación de alimentos en Bolivia, destacando que el 23% de la canasta básica familiar proviene del extranjero, siendo la harina de trigo el producto más importado. Se argumenta que la dependencia de las importaciones es resultado de políticas de apertura comercial y falta de apoyo a la agricultura familiar, que produce el 96% de los alimentos consumidos en el país. La situación ha llevado a un incremento en la importación de productos agrícolas, especialmente ante la baja productividad local y el impacto de la pandemia en las cadenas de suministro.