Nicol Estefani Valdez Jimenez
Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos
Materia: Investigación de mercados II
“LIBEREMOS BOLIVIA”
8. Importaciones de alimentos en Bolivia
El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo
desconocido. Para los valientes es la oportunidad.
-Victor Hugo.
1. Introducción
Teoría y política agroalimentaria
Producir internamente o importar un determinado rubro (o sustituto) son decisiones complejas que
toman los agentes económicos privados (agricultores, industriales o comerciantes) en respuesta a los
estímulos (o desestímulos) que genera el mercado. La toma de decisiones se complica aún más no solo
cuando el gobierno interviene desde fuera los mercados agrícolas y agroalimentarios a través de políticas
de precios, producción o comercio, como comúnmente lo hacen, sino cuando el gobierno se transforma
en un agente económico más, actuando como productor o importador, con una racionalidad distinta a
la de los agentes económicos privados, afectando en mayor o menor grado el entorno económico de la
producción y el comercio agroalimentario. El gobierno (y asociados) se convierte(n) así en
competidor(es) de los agentes privados, operando en condiciones más ventajosas que aquellos
(exoneración de aranceles, exoneración de impuestos internos, aplicación de subsidios especiales),
deprimiendo los precios internos y reduciendo la participación de los agentes privados en sus mercados
naturales, siendo éste, en realidad, uno de los más importantes efectos perseguidos por esta forma
particular de intervención gubernamental.
Es ampliamente conocido que en todos los países el Estado interviene directa o indirectamente en la
determinación de estos estímulos (o desestímulos), para lo cual los gobiernos requieren de un marco
normativo o estratégico que los oriente en el diseño de sus políticas agroalimentarias. Aquí suponemos,
por supuesto, una efectiva adecuación de la política del Estado a los postulados de su modelo normativo.
Esto no siempre resulta ser la situación real. Más allá de las medidas de intervención en el ámbito
sectorial (política de precios agrícolas, política de producción agrícola y política comercial agrícola), el
gobierno adelanta políticas macroeconómicas que tienen un gran impacto sobre las condiciones de la
producción y el comercio de los rubros agroalimentarios (vía macroprecios: tasa de inflación, tasa de
interés y tasa de cambio, fundamentalmente): la política cambiaria puede conducir a la devaluación o
sobrevaluación de la moneda y la política fiscal y monetaria puede generar presiones inflacionarias
indebidas .1
2. Desarrollo
Los datos de los primeros semestres entre el 2014 y el 2017 revelan que en términos de volumen en
tm las cifras evolucionaron de 415.667, el 2014, 308.682 el 2015, 324.460 el 2016, 489.177 el 2017. En
términos de valor en miles de bolivianos, fueron de 359.529 el 2014, 294.601 el 2015, 287.850 el 2016
Nicol Estefani Valdez Jimenez
Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos
Materia: Investigación de mercados II
“LIBEREMOS BOLIVIA”
y 336.457 el 2017. Las importaciones durante el primer semestre del 2017 se incrementaron en 17% y
51%, respectivamente, en relación con el mes de junio del 2016.
Resulta evidente que la producción agropecuaria, aunque representa tan solo el 11,7 % del PIB, es muy
importante porque produce nuestros alimentos, juega un rol destacado ante las exportaciones no
tradicionales. La disminución de la producción en los últimos 5 años tiene el efecto de que una buena
parte de los mismos es sustituida por importaciones crecientes.2
En medio de una coyuntura marcada por el destino de recursos al consumo de productos básicos a
consecuencia de la pandemia del coronavirus, el volumen de las importaciones de alimentos y bebidas,
entre los meses de enero y abril de 2020, se incrementó en 13 por ciento en relación a similar periodo
del año pasado, señala el último reporte del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).
Los datos reflejan que, durante los primeros cuatro meses de 2019, el volumen de dicha categoría de
productos llegó a 240.883.420 kilogramos brutos, mientras que en el primer cuatrimestre de la
presente gestión alcanzó a 273.163.124.
En términos de valor, las importaciones de alimentos y bebidas también registran un aumento. Entre
enero y marzo de 2019 Bolivia compró un total de 280.156.901 dólares; en el mismo periodo de 2020
el valor alcanzó a 2017.481.471.
El documento del IBCE señala que, al mes de abril de 2020, las importaciones sumaron 2.270 millones
de dólares, valor que representa un 30 por ciento menos en comparación con el monto registrado en
similar periodo de 2019.
La mayor parte de la población ha destinado sus recursos a la compra de alimentos desde el inicio de
la emergencia sanitaria por el coronavirus.
La incertidumbre generada por la pandemia generó un cambio de comportamiento en la economía de
las familias, lo cual puede reflejarse en la reducción de los depósitos y obtención de créditos la banca,
las personas prefieren gastar en alimentos y no en inversiones.3
Entre las principales compras internacionales de alimentos se destacan la de harina y grano de trigo. “No
podemos olvidarnos de que no somos autosuficientes en este tema. Es un capítulo pendiente la
producción en el país”. Otros productos clave que se internan son manzanas frescas, malta, leche
maternizada, sorgo en grano, chocolates o bombones y pastas.
Llama la atención el incremento de la importación de harina de trigo en comparación con el año pasado.
Un 128% en lo que es el trigo y 22% en cuanto a las manzanas frescas. Bolivia compra estos productos
de 68 países, siendo Argentina, Brasil, Perú, Estados Unidos y Chile los cinco principales mercados que
abastecen el consumo interno nacional.
SOBERANÍA
En Santa Cruz tenemos una zona triguera por excelencia que es Okinawa y se espera mejoras
tecnológicas para producir más con las mismas tierras y cambios climáticos observados. Si solo hablamos
de trigo y harina de trigo, en estos productos se ha importado más de $us 100 millones, de los $us 427
Nicol Estefani Valdez Jimenez
Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos
Materia: Investigación de mercados II
“LIBEREMOS BOLIVIA”
millones en el periodo ya señalado. Son solo dos productos y es importante fortalecer el sector
productivo para bajar esta importación y que sea harina boliviana.
La harina que se adquiere de Argentina y Estados Unidos es utilizada para elaborar el pan de batalla,
producto importante de la canasta familiar boliviana.
Desde la Reforma Agraria en el país (1952) se ha parcelado la producción, no es extensiva, y
adicionalmente no se ha tecnificado, por eso somos dependientes de la importación. Hay que dejar en
claro que solo hay tecnificación en el agro para las exportaciones.
Un reto pendiente para los gobiernos de turno es garantizar la seguridad alimentaria. “Esta dependencia
a la importación es porque no tenemos una producción para el consumo masivo. La papa, el tomate,
legumbres y frutas llegan de las naciones vecinas y más si se trata de alimentos ya elaborados como
conservas, entre otros”.
Solamente en el oriente boliviano se cuenta con producción extensiva; sin embargo, no son alimentos
de consumo diario de la población. “Durante los meses de la pandemia del coronavirus y a la fecha hubo
un incremento leve en los precios de los alimentos que se importan”. La baja en las compras de otros
ítems ha permitido que la balanza comercial boliviana se nivele en esta gestión.4
Bolivia importa numerosos productos, muchos de los cuales el país podría producirlos si existieran
mejores políticas agrícolas, e incluso exportarlos. Estos son preparaciones alimenticias, productos de
molinería y almidón, preparaciones a base de cereales, refrescos y bebidas alcohólicas, alimentos para
animales, azúcares, preparaciones de legumbres, hortalizas y frutas, cacao, café y leche, entre otras.
El tipo de cambio que sobreprecia al boliviano genera importaciones baratas, que mantienen por tanto
los precios bajos. La importación de alimentos les ofrece a los consumidores una mayor variedad de
productos y a precios más reducidos, pero en el mismo sentido perjudica a los productores locales y
desestimula la producción por lo que se produce cada vez menos alimentos en Bolivia, y en menor
variedad. Esa política es, por ello, preocupante y negativa.5
3. Conclusiones
La importación de algunos alimentos en Bolivia se da porque son necesarios para el abastecimiento,
tal es el caso del trigo en grano, o manzanas, dado que la producción es insuficiente para la demanda
del país. Por otro lado, también se importa porque los precios de productos extranjeros son más
bajos que los nacionales. Otra razón para la importación de alimentos es por gustos, los
supermercados realizan importaciones de productos elaborados por preferencias del consumidor.
Hasta hace poco teníamos soberanía alimentaria casi en todo, pero la perdimos. Debemos aprender
la lección. De nada vale el buen deseo de tener precios bajos y restringir exportaciones, si eso va a
Nicol Estefani Valdez Jimenez
Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos
Materia: Investigación de mercados II
“LIBEREMOS BOLIVIA”
convertir a Bolivia en importadora de alimentos. Cómo se explica que un país tan bendecido con
tierras aptas para producir, esté importando de gran manera.
4. Referencias
1. http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-07522005000100006
2. https://m.eldiario.net/index.php?n=19&a=2018&m=01&d=11
3. https://publiagro.com.bo/2020/06/importacion-alimentos-crece-abril/
4. https://www.la-razon.com/financiero/2020/10/03/importacion-solo-sube-la-compra-de-
alimentos/
5. https://fundacion-milenio.org/alimentos-importacion-exportacion/
5. Videos

Importaciones de alimentos a Bolivia

  • 1.
    Nicol Estefani ValdezJimenez Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos Materia: Investigación de mercados II “LIBEREMOS BOLIVIA” 8. Importaciones de alimentos en Bolivia El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad. -Victor Hugo. 1. Introducción Teoría y política agroalimentaria Producir internamente o importar un determinado rubro (o sustituto) son decisiones complejas que toman los agentes económicos privados (agricultores, industriales o comerciantes) en respuesta a los estímulos (o desestímulos) que genera el mercado. La toma de decisiones se complica aún más no solo cuando el gobierno interviene desde fuera los mercados agrícolas y agroalimentarios a través de políticas de precios, producción o comercio, como comúnmente lo hacen, sino cuando el gobierno se transforma en un agente económico más, actuando como productor o importador, con una racionalidad distinta a la de los agentes económicos privados, afectando en mayor o menor grado el entorno económico de la producción y el comercio agroalimentario. El gobierno (y asociados) se convierte(n) así en competidor(es) de los agentes privados, operando en condiciones más ventajosas que aquellos (exoneración de aranceles, exoneración de impuestos internos, aplicación de subsidios especiales), deprimiendo los precios internos y reduciendo la participación de los agentes privados en sus mercados naturales, siendo éste, en realidad, uno de los más importantes efectos perseguidos por esta forma particular de intervención gubernamental. Es ampliamente conocido que en todos los países el Estado interviene directa o indirectamente en la determinación de estos estímulos (o desestímulos), para lo cual los gobiernos requieren de un marco normativo o estratégico que los oriente en el diseño de sus políticas agroalimentarias. Aquí suponemos, por supuesto, una efectiva adecuación de la política del Estado a los postulados de su modelo normativo. Esto no siempre resulta ser la situación real. Más allá de las medidas de intervención en el ámbito sectorial (política de precios agrícolas, política de producción agrícola y política comercial agrícola), el gobierno adelanta políticas macroeconómicas que tienen un gran impacto sobre las condiciones de la producción y el comercio de los rubros agroalimentarios (vía macroprecios: tasa de inflación, tasa de interés y tasa de cambio, fundamentalmente): la política cambiaria puede conducir a la devaluación o sobrevaluación de la moneda y la política fiscal y monetaria puede generar presiones inflacionarias indebidas .1 2. Desarrollo Los datos de los primeros semestres entre el 2014 y el 2017 revelan que en términos de volumen en tm las cifras evolucionaron de 415.667, el 2014, 308.682 el 2015, 324.460 el 2016, 489.177 el 2017. En términos de valor en miles de bolivianos, fueron de 359.529 el 2014, 294.601 el 2015, 287.850 el 2016
  • 2.
    Nicol Estefani ValdezJimenez Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos Materia: Investigación de mercados II “LIBEREMOS BOLIVIA” y 336.457 el 2017. Las importaciones durante el primer semestre del 2017 se incrementaron en 17% y 51%, respectivamente, en relación con el mes de junio del 2016. Resulta evidente que la producción agropecuaria, aunque representa tan solo el 11,7 % del PIB, es muy importante porque produce nuestros alimentos, juega un rol destacado ante las exportaciones no tradicionales. La disminución de la producción en los últimos 5 años tiene el efecto de que una buena parte de los mismos es sustituida por importaciones crecientes.2 En medio de una coyuntura marcada por el destino de recursos al consumo de productos básicos a consecuencia de la pandemia del coronavirus, el volumen de las importaciones de alimentos y bebidas, entre los meses de enero y abril de 2020, se incrementó en 13 por ciento en relación a similar periodo del año pasado, señala el último reporte del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE). Los datos reflejan que, durante los primeros cuatro meses de 2019, el volumen de dicha categoría de productos llegó a 240.883.420 kilogramos brutos, mientras que en el primer cuatrimestre de la presente gestión alcanzó a 273.163.124. En términos de valor, las importaciones de alimentos y bebidas también registran un aumento. Entre enero y marzo de 2019 Bolivia compró un total de 280.156.901 dólares; en el mismo periodo de 2020 el valor alcanzó a 2017.481.471. El documento del IBCE señala que, al mes de abril de 2020, las importaciones sumaron 2.270 millones de dólares, valor que representa un 30 por ciento menos en comparación con el monto registrado en similar periodo de 2019. La mayor parte de la población ha destinado sus recursos a la compra de alimentos desde el inicio de la emergencia sanitaria por el coronavirus. La incertidumbre generada por la pandemia generó un cambio de comportamiento en la economía de las familias, lo cual puede reflejarse en la reducción de los depósitos y obtención de créditos la banca, las personas prefieren gastar en alimentos y no en inversiones.3 Entre las principales compras internacionales de alimentos se destacan la de harina y grano de trigo. “No podemos olvidarnos de que no somos autosuficientes en este tema. Es un capítulo pendiente la producción en el país”. Otros productos clave que se internan son manzanas frescas, malta, leche maternizada, sorgo en grano, chocolates o bombones y pastas. Llama la atención el incremento de la importación de harina de trigo en comparación con el año pasado. Un 128% en lo que es el trigo y 22% en cuanto a las manzanas frescas. Bolivia compra estos productos de 68 países, siendo Argentina, Brasil, Perú, Estados Unidos y Chile los cinco principales mercados que abastecen el consumo interno nacional. SOBERANÍA En Santa Cruz tenemos una zona triguera por excelencia que es Okinawa y se espera mejoras tecnológicas para producir más con las mismas tierras y cambios climáticos observados. Si solo hablamos de trigo y harina de trigo, en estos productos se ha importado más de $us 100 millones, de los $us 427
  • 3.
    Nicol Estefani ValdezJimenez Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos Materia: Investigación de mercados II “LIBEREMOS BOLIVIA” millones en el periodo ya señalado. Son solo dos productos y es importante fortalecer el sector productivo para bajar esta importación y que sea harina boliviana. La harina que se adquiere de Argentina y Estados Unidos es utilizada para elaborar el pan de batalla, producto importante de la canasta familiar boliviana. Desde la Reforma Agraria en el país (1952) se ha parcelado la producción, no es extensiva, y adicionalmente no se ha tecnificado, por eso somos dependientes de la importación. Hay que dejar en claro que solo hay tecnificación en el agro para las exportaciones. Un reto pendiente para los gobiernos de turno es garantizar la seguridad alimentaria. “Esta dependencia a la importación es porque no tenemos una producción para el consumo masivo. La papa, el tomate, legumbres y frutas llegan de las naciones vecinas y más si se trata de alimentos ya elaborados como conservas, entre otros”. Solamente en el oriente boliviano se cuenta con producción extensiva; sin embargo, no son alimentos de consumo diario de la población. “Durante los meses de la pandemia del coronavirus y a la fecha hubo un incremento leve en los precios de los alimentos que se importan”. La baja en las compras de otros ítems ha permitido que la balanza comercial boliviana se nivele en esta gestión.4 Bolivia importa numerosos productos, muchos de los cuales el país podría producirlos si existieran mejores políticas agrícolas, e incluso exportarlos. Estos son preparaciones alimenticias, productos de molinería y almidón, preparaciones a base de cereales, refrescos y bebidas alcohólicas, alimentos para animales, azúcares, preparaciones de legumbres, hortalizas y frutas, cacao, café y leche, entre otras. El tipo de cambio que sobreprecia al boliviano genera importaciones baratas, que mantienen por tanto los precios bajos. La importación de alimentos les ofrece a los consumidores una mayor variedad de productos y a precios más reducidos, pero en el mismo sentido perjudica a los productores locales y desestimula la producción por lo que se produce cada vez menos alimentos en Bolivia, y en menor variedad. Esa política es, por ello, preocupante y negativa.5 3. Conclusiones La importación de algunos alimentos en Bolivia se da porque son necesarios para el abastecimiento, tal es el caso del trigo en grano, o manzanas, dado que la producción es insuficiente para la demanda del país. Por otro lado, también se importa porque los precios de productos extranjeros son más bajos que los nacionales. Otra razón para la importación de alimentos es por gustos, los supermercados realizan importaciones de productos elaborados por preferencias del consumidor. Hasta hace poco teníamos soberanía alimentaria casi en todo, pero la perdimos. Debemos aprender la lección. De nada vale el buen deseo de tener precios bajos y restringir exportaciones, si eso va a
  • 4.
    Nicol Estefani ValdezJimenez Mgr. José Ramiro Zapata Barrientos Materia: Investigación de mercados II “LIBEREMOS BOLIVIA” convertir a Bolivia en importadora de alimentos. Cómo se explica que un país tan bendecido con tierras aptas para producir, esté importando de gran manera. 4. Referencias 1. http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-07522005000100006 2. https://m.eldiario.net/index.php?n=19&a=2018&m=01&d=11 3. https://publiagro.com.bo/2020/06/importacion-alimentos-crece-abril/ 4. https://www.la-razon.com/financiero/2020/10/03/importacion-solo-sube-la-compra-de- alimentos/ 5. https://fundacion-milenio.org/alimentos-importacion-exportacion/ 5. Videos