La competitividad se define como la capacidad de generar la mayor satisfacción de los consumidores a un precio fijado o poder ofrecer un menor precio a una calidad fijada. Depende de factores como la calidad del producto, el nivel de precios, la productividad y la innovación. Una mayor productividad permite producir más a menor costo y así fijar precios más bajos. El uso de tecnologías de información puede mejorar procesos internos y de compra/venta, aumentando la competitividad de las empresas.