La calidad y el rendimiento del pollo de engorde dependen de una atención meticulosa en todas las etapas de su producción, desde el manejo de reproductoras hasta la entrega de pollos recién nacidos. La evaluación de la calidad implica varios criterios, incluyendo la salud y vitalidad de los pollos, así como el manejo adecuado de temperatura y humedad en el entorno de crianza. Además, la uniformidad en el peso es crucial y se mide a través de varios métodos estadísticos para asegurar una producción eficiente.