El Renacimiento se caracterizó por la recuperación del arte clásico de Grecia y Roma. Florencia fue el centro del primer Renacimiento o Quattrocento con figuras como Brunelleschi, Donatello y Miguel Ángel. En el siglo XVI, el foco se trasladó a Roma bajo el mecenazgo del papado, con artistas como Rafael y Leonardo da Vinci trabajando allí. El Manierismo surgió luego, caracterizado por la diversidad individual y el genio singular de artistas como Miguel Ángel.