La ira es un fuerte sentimiento de indignación que puede adoptar formas como gritos o violencia. Se desencadena por situaciones que bloquean los objetivos de una persona o invaden su privacidad. Regular la ira es importante para evitar que interfiera con el aprendizaje o deteriore la salud, ya que el estrés eleva la presión arterial y tensa los músculos. Es necesario aprender formas de expresar los sentimientos de manera asertiva en lugar de agresiva.