Este documento discute cómo la tecnología puede considerarse una "verdad incómoda" debido a que frecuentemente se enfrenta a las actitudes existentes. Argumenta que las actitudes individuales y los valores que se promueven en las redes son más importantes que las propias tecnologías. Finalmente, sugiere que debemos adoptar valores como la colaboración, la reciprocidad y la transparencia para aprovechar plenamente el potencial de la tecnología.