La educación es un proceso fundamental que va más allá de la mera transmisión de conocimientos, pues está intrínsecamente vinculada al aprendizaje y la convivencia social. Es un acto optimista que requiere del educador guiar al aprendiz en su descubrimiento y entendimiento del mundo. La educación debe ser vivencial y social, involucrando emociones y experiencias para ser realmente efectiva.