Las escuelas en el siglo XIX estaban dirigidas por españoles y franceses como colegios mayores o escuelas de leyes y humanidades. Los niños ricos asistían a estas escuelas o a escuelas como Belén y Hospicio, mientras que los niños pobres asistían a escuelas públicas como San Juan Letrán para aprender las primeras letras. Las escuelas se ubicaban en edificios como monasterios o salones.