La economía clásica, fundada por Adam Smith y David Ricardo, se caracteriza por el análisis de la formación de capital y el desarrollo económico, destacando la libertad personal y la propiedad privada. Este periodo, que se extiende desde 1776 hasta 1871, introduce conceptos como la mano invisible y la ventaja comparativa que abogan por el libre comercio y la regulación del mercado a través de la oferta y la demanda. Otros exponentes, como Malthus y Mill, enriquecen el enfoque clásico al abordar temas como el crecimiento poblacional y el utilitarismo.