La civilización maya se desarrolló en tres períodos: preclásico, clásico y posclásico. Su arquitectura incluía templos piramidales, palacios y plazas ceremoniales en el centro de las ciudades, unidas por calzadas hacia los puntos cardinales. La agricultura, especialmente del maíz, era la base de su economía. Los mayas creían que la tierra pertenecía a los dioses y desarrollaron un complejo sistema de escritura jeroglífica y un preciso calendario.