La autora describe la desigualdad social y educativa en América Latina, donde la década de 1990 significó un aumento de la pobreza y exclusión. Esto generó que muchos niños provengan de familias vulnerables con pocas oportunidades. La escuela intenta incluir a estos estudiantes afectados por la exclusión, pero también debe examinarse a sí misma y sus propios mecanismos de relegación. Los docentes juegan un rol clave al comprometerse con la inclusión pese a no ser responsables de la pobreza, buscando at