El documento describe varios métodos para la conservación de cepas microbianas en laboratorios de microbiología, con el objetivo de mantener las cepas puras, que sobrevivan al menos el 70-80% de las células, y que permanezcan genéticamente estables. Entre los métodos se incluyen la congelación, la transferencia periódica, la liofilización, la desecación en papel de filtro, suelo, arena o bolas de alginato, y la desecación en sal gorda para halobacterias.