El documento analiza la organización funcional de las pymes, especialmente las familiares, y destaca la necesidad de adaptar sus estructuras organizativas ante desafíos futuros. Se identifican problemas comunes en estas empresas, como la falta de organigramas claros, la dependencia de socios-directores, y la ausencia de una cultura comunicativa efectiva. Se sugiere un enfoque estructurado y participativo para mejorar la eficiencia y fomentar un ambiente de trabajo más colaborativo y organizado.