El documento aborda la necesidad de un cambio en la enseñanza tradicional hacia un enfoque basado en competencias, resaltando la importancia de la práctica y la experiencia en el aprendizaje. Se enfatiza que las competencias deben centrarse en el desempeño y la resolución de problemas en contextos específicos, adaptándose a la era tecnológica actual. Se propone redefinir el modelo educativo y los pilares del triángulo didáctico para mejorar la formación profesional de los estudiantes.