Este documento describe un experimento en el que se administra cloroformo a un cobayo para estudiar sus efectos tóxicos. El cobayo mostró convulsiones, respiración agitada y pérdida de equilibrio tras la primera dosis, y respiración lenta, depresión del sistema nervioso central y estado de anestesia tras la segunda, muriendo 28 minutos después. Las reacciones químicas confirmaron la presencia de cloroformo en el animal.