Este documento presenta varias pruebas de la evolución, incluyendo: 1) pruebas morfológicas basadas en el estudio comparado de la anatomía, como órganos homólogos y vestigiales; 2) pruebas paleontológicas como fósiles que muestran cambios graduales en especies a lo largo del tiempo; y 3) pruebas embriológicas y biogeográficas como similitudes en el desarrollo embrionario y la distribución de especies emparentadas.