El producto mínimo viable debe tener un diseño sencillo y práctico, así como la funcionalidad y fiabilidad necesarias para satisfacer las necesidades de los clientes y generar valor. Algunas técnicas para lanzar un producto mínimo viable incluyen videos explicativos, páginas de aterrizaje, tests A/B y crowdfunding para validar el interés del mercado con esfuerzo y recursos mínimos.