Tras la conquista musulmana de la Península Ibérica, los reinos cristianos de Asturias, Navarra y Aragón surgieron en las zonas no dominadas por los musulmanes. Estos reinos fueron reconquistando territorio hasta que en el siglo XII, Castilla y León se unieron bajo una misma corona, consolidando el dominio cristiano y dando origen al arte románico y gótico en sus territorios.