La retórica, originada en Grecia, se utiliza como recurso persuasivo en el diseño gráfico, donde la argumentación y las figuras retóricas son fundamentales para comunicar eficazmente. Se clasifican en figuras sintácticas, que alteran el orden visual y verbal, y figuras semánticas, que juegan con significados y comparaciones. Estas técnicas mejoran la persuasión y el impacto del mensaje visual, permitiendo una relación más activa del receptor con el contenido.