Richard Rogers promueve la ciudad compacta como modelo sostenible, concentrando la población y servicios en centros equipados para minimizar distancias de transporte. Defiende el aprovechamiento de energías renovables para reducir la contaminación generada en ciudades, donde vive más del 50% de la población mundial. Aplica en sus proyectos arquitectónicos criterios bioclimáticos y de integración con el entorno para demostrar que el diseño a pequeña y gran escala puede contribuir a ciudades más sostenibles.