El síndrome de Turner, descrito por Henry Turner en 1938, es una anomalía genética que afecta a mujeres y se caracteriza por la ausencia parcial o total del segundo cromosoma X, presentándose en 1 de cada 2,500 niñas. Se diagnostica a través de un cariotipo y puede mostrar varios signos clínicos desde la etapa prenatal hasta la adolescencia, incluyendo baja estatura y disgenesia ovárica. Aunque no existe cura, los tratamientos como la terapia con hormona de crecimiento y el uso de estrógenos pueden mejorar la calidad de vida y el desarrollo físico de las pacientes.