El teatro del absurdo surgió en las décadas de 1940 a 1960 y se caracteriza por obras sin tramas lógicas o significado claro, con diálogos repetitivos y falta de secuencia dramática. Cuestiona la sociedad y al hombre a través del humor y la mitificación. Dramaturgos como Beckett, Ionesco y Genet definieron este movimiento teatral que buscaba romper con convenciones aristotélicas y presentar una visión imaginativa de la vida más que imitarla.