La técnica de relajación progresiva busca que el individuo alcance un mayor nivel de calma y serenidad mediante ejercicios que reducen la tensión muscular de forma gradual, empezando por la mano y terminando en los pies. Esta técnica se usa comúnmente para controlar la tensión, estrés y ansiedad, y no es recomendable para pacientes con enfermedades graves o epilepsia.