La teoría estructuralista de la administración surge a finales de los años 50 como una crítica a la burocracia y una fusión con la teoría de las relaciones humanas, enfocándose en la organización como una unidad social compleja. Analiza aspectos internos y las interacciones externas de las organizaciones para alcanzar sus objetivos, considerando tanto la estructura formal como el comportamiento humano. Además, clasifica conflictos organizacionales y examina diferentes tipologías y niveles de organizaciones, proporcionando una comprensión amplia de la dinámica organizacional.