La cultura Tiahuanaco se localiza en el altiplano peruano-boliviano, cerca del lago Titicaca, y es reconocida por su compleja estructura social teocrática, que se basaba en el control sacerdotal. Su economía se centraba en la agricultura y el intercambio de productos, con un notable desarrollo arquitectónico evidenciado en monumentos como el Palacio de Kalasasaya. La religión era fundamental en Tiahuanaco, con creencias en deidades como Viracocha y un estilo cerámico distintivo caracterizado por elaborados dibujos y vibrantes colores.