Este documento discute los desafíos que enfrenta la educación en la sociedad del siglo XXI, incluyendo la necesidad de una nueva concepción de la formación docente y los aprendizajes. También analiza cómo los cambios sociopolíticos en Venezuela requieren profesionales de la educación que sean intelectuales reflexivos comprometidos con una nueva ciudadanía democrática y participativa.