Una marca líder depende de cuatro elementos: un elemento visual como un logotipo, una idea que represente a la empresa, una proposición que atraiga al público y una diferenciación a través de características especiales. Una marca líder se posiciona por la experiencia que ofrece al consumidor, lo que define su valor. Las empresas crean marcas líderes a través de estrategias de marketing que transmitan su promesa y acumulen el valor de la marca.