El documento aborda la visión humanista de la educación a través de la pedagogía crítica de Paulo Freire y la propuesta del pensamiento complejo de Edgar Morín, resaltando la importancia de una educación que fomente el pensamiento crítico y la transformación social. Freire enfatiza una pedagogía liberadora que promueve la participación y la conciencia crítica, mientras que Morín sugiere siete saberes necesarios para abordar la educación del futuro. Ambos enfoques buscan una educación que desafíe las estructuras injustas y fomente un aprendizaje contextualizado y dialógico.