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Dirían las abuelas: "Ante todo, que no nos falte la salud". Sobrados artículos científicos revelanque el optimismo no sólo...
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Optimismo

  1. 1. Optimismo: un buen negocioMientras los gurús del pensamiento positivo llenan teatros y la autoayuda baterécords, la ciencia demuestra que las personas con buena onda viven más ymejor. ¡Smile!Por Eduardo Chaktoura |Comentá2 Foto: Max AguirreEl optimismo reduce el estrés, previene infartos y fortalece las relaciones. Es la llave paraacceder a la superación personal, así como para estar cada día más cerca del éxito en losnegocios. Ver el vaso medio lleno o medio vacío es tan sólo una cuestión de actitud. Paraentenderlo con otras palabras, se trata, tan sólo, de hacer foco en algo tan esencial como naturalen la vida del hombre: ¿quién no quiere ser feliz o vivir cada día mejor?Ser optimista es asegurarnos ese final feliz, más allá de los dragones, las brujas y cualquier otraadversidad. Ser optimista es comenzar el cuento con el pie derecho, y transitar cada páginadispuestos y confiados; más allá, incluso, de lo que finalmente resulte. Una mente smile,dispuesta a cultivar la esperanza, promueve, en todo sentido, la planificación, la producción, elproceso, el rendimiento y las ganancias.Partamos de la idea de que, en todos los órdenes de la vida, los optimistas tienen másposibilidades de superar cualquier adversidad, así como de vivir más años y tener una mejorcalidad de vida.Son tan confiables los resultados de una mirada optimista que, en los últimos tiempos, eloptimismo ha logrado despertar el interés de la ciencia. Y no sólo eso: así como lo interpretaronlos profesionales de la salud y los precursores de la educación emocional, el mundo de losnegocios también supo distinguir y sumar otros beneficios a los ya conocidos. El éxito estáreservado para los optimistas.Todos, equivocados o no, tendemos a ir hacia lo que, oportunamente, nos parece más saludabley placentero. Todos buscamos armonía, estabilidad, seguridad y bienestar. Habrá, entonces, quesaber orientar la brújula hacia el norte indicado.Opinan los expertos
  2. 2. Dirían las abuelas: "Ante todo, que no nos falte la salud". Sobrados artículos científicos revelanque el optimismo no sólo previene enfermedades, sino que también facilita la cura. Segúnpublicó pocos meses atrás la prestigiosa revista Stroke, el investigador Eric Kim, de laUniversidad de Michigan, pudo demostrar que "una mirada positiva de la vida puede prevenir,incluso, la posible interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro". Kim estudió durante dosaños a 6000 pacientes, hombres y mujeres cuyos niveles de optimismo/pesimismo evaluó antesde iniciar la investigación. En esos 24 meses hubo 88 casos de ACV. Todos ocurrieron enpacientes que habían registrado los niveles más bajos de optimismo.Estudios previos al de Kim ya habían hallado una relación directa entre un pesimismo bajo y unmenor riesgo de ACV, pero no estaba comprobada la asociación directa entre el optimismo y laprevención de la enfermedad. Kim, así como otros expertos en neurociencias, está convencidode que "los que esperan las mejores cosas de la vida toman medidas para fomentar su salud".Cuando se produjo el reciente descubrimiento, declaró: "Creemos que, más allá de aspectosbiológicos, el optimismo puede impactar de forma similar a la depresión".El destacado Aaron Beck, creador de un cuestionario que ayuda a medir estados depresivos,dice que "el interés moderno por el optimismo nace de la constatación del papel jugado por elpesimismo en la depresión". Investigadores como Peterson, Selligman y Vaillant concluyen ensus estudios que "el optimismo tiene valor predictivo sobre la salud y el bienestar. Paliando elsufrimiento y el malestar de aquellos que sufren estrés o enfermedades graves".Aplicado al mundo laboral, Matthew Lieberman, de la Universidad de California, Los Angeles(UCLA), presentó un estudio donde muestra cómo las emociones dolorosas o negativasdisminuyen la atención y el optimismo. Esto afecta áreas cerebrales ligadas con la motivación,el compromiso y las funciones cognitivas y ejecutivas, tan necesarias para la vida laboral.Aunque recién ha sido investigado en los últimos 30 años, el optimismo es una emociónpositiva propia del hombre de todos los tiempos. Una necesidad que se actualiza y se adapta acada cultura, acorde con la "economía de la atención" de cada época.Por algo será que hoy el mercado propone tantos libros, películas, charlas, cursos, conferenciasy espectáculos teatrales que prometen ganar confianza en uno mismo, que refuerzan lamotivación, la esperanza y la autoestima. Ganan espacio, al mismo tiempo, las empresas queentendieron que trabajar en un clima laboral estimulante promueve la producción y elrendimiento.
  3. 3. Foto: Max Aguirre"Son varias las áreas cerebrales comprometidas con el optimismo -explica el doctor CarlosLogattGrabner, experto en ciencias y neurociencias aplicadas al desarrollo humano-. Ladopamina es el neurotransmisor relacionado con esta capacidad de imaginar una recompensapositiva. Nace en el tronco cerebral, avanza hacia el núcleo hasta llegar a los lóbulosprefrontales, donde se desarrollan las funciones más evolucionadas de nuestro cerebro. Coneste baño químico, nuestra visión del mundo se torna más positiva". La base biológica deloptimismo da cuenta de que el optimismo es hereditario; pero, como tantas virtudes yfortalezas, también se puede aprender y enseñar. "En esta vía de doble mano, donde se jueganla razón y las emociones, tenemos la posibilidad de evaluar, modificar o resignificar los hechoso experiencias. Es por eso que podemos aprender y enseñar a ser optimistas", asegura, a tono, eldoctor Grabner.Según Martín Seligman, psicólogo norteamericano experto y pionero de la psicología positiva:"El optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos las personas anteaquello que nos ocurre... El optimismo consiste en tener la esperanza o la convicción de que, através del actuar, uno podrá revertir cualquier adversidad. Lejos de ser una mera respuestaemocional o un pensamiento hacia las cosas, el optimismo constituye un enfoque de la vida quesurge desde lo más profundo del ser".Entonces, ser optimista, en definitiva, es una elección vital. Es mucho más que la popular ideade "tener buena onda" o creer que, pese a todo, "está todo bien". Por cierto, no hay optimismosin sentido de realidad. Para decirlo de una manera positiva: optimismo es compromiso,aceptación, acción. "Para ser capaces de avanzar, tenemos que ser capaces de creer que tenemos
  4. 4. por delante todas las posibilidades", indica Grabner, quien sostiene que el sesgo o tendencianatural al optimismo lo demuestra "la creencia de que el futuro será mucho mejor que el pasadoy el presente".Creencia vs. actitudNuestra mente es "explicativa". Esto quiere decir que, frente a los hechos y las circunstanciasde la vida, nuestro cerebro elabora supuestos, relatos, opiniones y creencias que dan sentido alo que nos ocurre y a lo que sucede a nuestro alrededor. Construimos así una visión de larealidad, acorde con nuestras posibilidades, emociones y experiencias (ver recuadro ¿Optimistao pesimista?).Quien ha tenido experiencias negativas o sensaciones de fracaso probablemente construya unperfil mucho más pesimista que aquel que, pese a las dificultades, persiste en sus deseos ybusca nuevos caminos para llegar al objetivo.Tal vez, en algún momento de la vida, debamos preguntarnos cómo sentimos, cómo pensamos,qué buscamos... De hacerlo a conciencia, es probable que descubramos que es posible encontrarnuevas rutas y dar un armonioso y prudente giro de timón. El optimismo es socio de laresiliencia (capacidad de revertir hasta las situaciones más traumáticas). Ya la ciencia haexplicado que, gracias a la neuroplasticidad, podemos desaprender lecciones o experienciaspoco felices.No obstante, son muchos los que se resisten a tener una mirada positiva porque creen que eloptimismo es un recurso para disfrazar situaciones desagradables o poco placenteras, propio delas personalidades negadoras o, de alguna manera, evitativas. "Nuestra cultura pone muchasveces al optimismo en un lugar desvalorizado, en el sentido de que se lo impregna de unsignificado de ingenuidad, ignorancia, negación, ceguera.", subraya Adriana Marcovich,directora de Szych, Marcovich y Asociados, consultora líder en programas de capacitación ycoaching de empresas.Es cierto también que la sociedad contemporánea -hiperexigente, insatisfecha, desesperanzada-da paso a cierta caravana de traficantes de ilusiones: discursos vacíos, mensajes analgésicos queno son más que falsas promesas, profecías o doctrinas con fecha de vencimiento. Pero eloptimismo es una elección y, por sobre todas las cosas, un acto responsable. Tenemos laposibilidad de discernir quién nos dice qué y en busca de qué efecto.Una sonrisa por aquíTal vez el fenómeno smile pueda ayudar a entender qué nos pasa con esto de producir, vender,comprar, contagiar, transmitir optimismo. ¿Cuántas satisfacciones, inyección de energíapositiva y dinero habrá generado en todo el mundo esa carita amarilla y negra sonriente que yaforma parte el lenguaje? En todas sus versiones (guiñando el ojo y demás), es, sin lugar adudas, el ícono más utilizado para comunicar nuestro optimismo y aprobación en los chats omensajes de texto. La manito con el dedo pulgar alzado, dando su ok, escolta el primer puestodel ranking. ¿Es el optimismo el marketing de la vida misma?
  5. 5. Al parecer, más allá de los negocios, y apelando a los principios de la psicología y lacomunicación, podríamos coincidir en que "son sensaciones y no un discurso de marketing; eloptimismo no se dice: se provoca, se estimula, se contagia", tal como creen Juan Pablo Sueiro yMatías Dutto, socios de Social Snack. Esta empresa de jóvenes emprendedores que utilizan lasredes sociales para entender los nuevos comportamientos en relación con el consumo, llegó afacturar en 2011 un millón de dólares generando contenidos, entretenimientos y mensajesoptimistas para las marcas (Nextel, IBM, Techint, Santander, entre otras) que integran sucartera de clientes.Indudablemente, las grandes empresas saben que todo va más allá de vestir trajes de actitudpositiva para mostrar elegancia y solvencia en el mercado. El éxito parece ser algo segurocuando se aprende a vender una felicidad accesible, que conecte al hombre con el placercotidiano y con el maravilloso mundo de las emociones.Imposible olvidar la elección de dos importantes empresas de bebidas cola que supieroncompetir con las cartas del optimismo. Mientras una invitó al mundo a "destapar felicidad", laotra jugó a invadir la ciudad con perritos de juguete que mueven la cabecita diciendo "Sí" todoel tiempo, sin parar."Una campaña que abraza la felicidad y el optimismo es una composición sensible. Impulsacomportamientos positivos, regala sonrisas y resultados", sostienen Sueiro y Dutto, paraquienes "en un mundo donde las marcas compiten por escasos segundos de atención, construirun vínculo que despierta alegría y contagia entusiasmo logra una apertura de corazón queestablece una conexión emocional entre el consumidor y la marca".Por otra parte, si bien algunas personas aún se animan a tildar como género menor a los librosdestinados a la autoayuda o superación personal, este tipo de producciones suelen liderar losrankings de venta. Por algo será. "Si bien tienen éxito otros géneros ligados a la investigación,la historia y la divulgación científica, se podría decir que los libros de autoayuda y superaciónestán entre los más vendidos", precisa Emilce Paz, gerenta editorial de Paidós, quien ademásdestaca que este tipo de obras no sólo figura en el ranking de los más vendidos, sino quetambién "algunas perduran a través del tiempo y pasan a engrosar el fondo editorial; creo queeso es lo más importante".En este marco, no se puede pasar por alto el boom protagonizado por los periodistas, escritores,psicólogos y coachs que hacen programas de radio, televisión y llenan teatros con mensajes deesperanza.Por citar un ejemplo de los últimos años, podríamos rescatar el fenómeno provocado porVerónica de Andrés y Florencia Andrés, madre e hija, creadoras de Confianza total. "El librolleva 14 ediciones vendidas, lo que en ejemplares significa más de 60.000. Entre fin de 2011 ylo que va de 2012 llenaron tres veces el teatro Maipo", confían los responsables de EditorialPlaneta. Traducido al portugués, griego, holandés, italiano y alemán, el libro también supo seruna película distribuida por Sony Music.Emilce Paz asegura: "Fenómenos como estos son una nueva oportunidad de los autores paratomar contacto y conocer los intereses de sus seguidores para generar nuevas investigaciones y
  6. 6. miradas". Por su parte, Juan Pablo Sagarna, director de Sportcases, basa su negocio en lacreencia de que hay "vidas inspiradoras que pueden hacer su aporte a las personas y empresasque están continuamente en proceso de búsqueda y crecimiento."Desde 2002, Sportcases ha brindado más de 800 actividades (conferencias, workshops ycursos) en empresas e instituciones de América latina (Coca Cola, Telecom, Unilever, Bagó ymás). "Generalmente -sostiene Sagarna- la palabra negocio tiene una connotación negativa enámbitos del desarrollo personal, pero los adultos tenemos la libertad de buscar, y consumiraquello que según nuestra percepción es un buen negocio para estar mejor mental yespiritualmente"."Todos somos aprendices, conscientes o inconscientes; todo el tiempo buscamos el desarrollode habilidades, queremos descubrir y apoyarnos en nuestras virtudes -continúa el director deSportcases-. Dentro de este proceso hay herramientas que nos permiten sentir el disfrute delviaje que estamos emprendiendo".En la visión de Sportcases, se pueden lograr mensajes optimistas y promover las habilidades yfortalezas de cada quien cuando se logra sumar la teoría y la investigación con testimonios yvivencias saludables. "Las charlas más atractivas son las auténticas, las que se sienten genuinas-asegura Sagarna-. Son aquellas en las que las personalidades convocadas (o las que convocan)saben inspirar empatía, pasión, confianza y ofrecer la cuota de optimismo auténtica y necesariapara poner en marcha o, al menos, no apagar el motor interno de la actitud".Más que buena ondaEs negocio para las empresas entrenar empleados optimistas y motivados. "Todas lasinvestigaciones demuestran que los optimistas suelen ser más persistentes en pos de las metas yperseveran en la búsqueda de soluciones y alternativas -explica Adriana Marcovich-. Parten dela base de que los problemas son circunstanciales y propios de cierta etapa de la vida de unaempresa, del equipo, del rol que ocupan y demás. Los pesimistas, en cambio, corren el riesgode caer más fácilmente en la desesperanza, resignación, el escepticismo y la depresión."Más allá del evidente negocio del optimismo, Marcovich prefiere decir: "El éxito de un negociorequiere optimismo". Y explica: "Todas las teorías acerca del comportamiento aceptan lainfluencia y el poder que tienen nuestras expectativas sobre las consecuencias de nuestraconducta. Lo que imaginamos que pasará condiciona los sucesos de nuestras vidas. Iniciar unnegocio, fundar una empresa, lanzar un nuevo producto, abrir una nueva sucursal, hacer unainversión, contratar más personal para crecer. son actos que tienen de modo subyacente unahipótesis basada en el optimismo".Un empleado o productor optimista y motivado suele desarrollar una buena percepción delpequeño logro, del avance, de la mejora continua; esto le permite un estado motivacional máselevado, una mayor satisfacción y una tolerancia mayor a la frustración. "El ser humano tienetodas las posibilidades de construir contextos más saludables, que faciliten el acceso albienestar y el desarrollo, más allá de las conductas más primitivas o violentas que promueven laresignación, la parálisis y la desesperanza -sostiene, convencida, Adriana Marcovich-. La
  7. 7. complejidad y los cambios por los que estamos transitando nos ponen delante una maravillosaoportunidad de lograrlo".Para las empresas, así como para el hombre en busca del sentido, el optimismo es oportunidad,más allá de cualquier sensación de crisis. Dicen los Social Snack: "Es urgente, en los tiemposque corren, impulsar la comunicación positiva. Humanizar las empresas. Abrazar causas quecultiven un sentimiento social. Diseñar movimientos que persigan objetivos nobles. Losclientes lo reciben encantados. Crean una corriente distinta fuera y dentro de las compañías. Deesta manera, más allá de hablar de las características de los productos y de su diferencia con lacompetencia, lograr esta composición sensible que estimula la felicidad lleva a las marcas aconseguir seguidores y fans, en el buen sentido de la palabra".Del mismo modo en que lo están entendiendo los empresarios, Marcovich propone: "Todosdeberíamos ver al optimismo como una conducta ligada a la esperanza, la motivación, lapersistencia para alcanzar metas desafiantes o sortear obstáculos que puedan aparecer en elcamino.Por su parte, la licenciada Gabriela Carrea es psicóloga y tiene particular interés en laeducación emocional y positiva como herramienta para pensar en la salud y el futuro de losniños. "Las investigaciones de Martín Seligman y su equipo -expone- nos indican que así comopodemos cuidar a nuestros hijos de diversas enfermedades físicas, también podemos trabajar enla prevención de problemas en el estado de ánimo. Entrenar a los niños en un estilo explicativooptimista reduce los síntomas de pesimismo y/o depresión."La familia y el entorno próximo son, ante todo, la escuela más confiable. "Es de gran ayudaprestar genuina atención al modo en que nuestros niños interpretan las experiencias cotidianasen sus vidas -aconseja la psicoterapeuta-. Las dimensiones a tener en cuenta son: el alcance deuna experiencia negativa, su duración y la responsabilidad que el niño se atribuye a sí mismofrente al resultado o lo ocurrido".En definitiva, hay que estar atento a los registros de atribución de "incapacidad o culpa" quepueden despertarse ante algo que no resulta como era deseado o esperado por el niño o losadultos. "Cuando el niño hace algo mal, hay tres aspectos por responder: ¿quién tiene la culpa?;¿cuánto tiempo durará? y ¿en qué medida afectará al resto de su vida? Un niño pesimistapensaría del siguiente modo: Me fue mal en el examen de inglés porque no soy inteligente,nunca podré alcanzar los objetivos del colegio. Con este modo de explicar la situación secierran las puertas al cambio y la posibilidad de exponerse a futuras situaciones de éxito quefavorezcan su autoestima. Un modo alternativo de pensar la misma experiencia sería: Me fuemal en el examen de inglés porque no estudié lo suficiente o porque no se dieron lascondiciones; la próxima vez tendré que prepararlo mejor. Los padres y maestros, claro está,somos responsables del desarrollo y del gran abanico de posibilidades que hay para modelaruna misma situación. "Es importante -subraya Gabriela Carrea- comprometernos a reforzarpositivamente los éxitos y logros; favorecer el entendimiento del fracaso como parte delaprendizaje; motivar e incentivarlos para que puedan lograr sus metas. De este modofavoreceremos su autonomía y autoeficacia, lo que generará un círculo virtuoso que permiteque los niños se crean capaces para exponerse a futuras experiencia de aprendizaje."
  8. 8. No es poca cosa saber que nuestros hijos y alumnos dependen de las cuotas de optimismo que podamos llegar a ofrecerles y que está en nuestras manos la posibilidad de darles los recursos emocionales necesarios para tener una vida saludable, tanto física como emocional.¿CON CUAL TE IDENTIFICAS? El psicólogo e investigador Martín Seligman distingue tres dimensiones o aspectos de los modelos explicativos que constituyen la figura del optimista y del pesimista: la permanencia (cuánto dura y persiste la mirada positiva), la amplitud (el alcance, el estado de ánimo, el contagio de ese optimismo o pesimismo), la personalización (de qué modo la persona explica lo que sucede, a qué o a quién atribuye las causas del éxito o el fracaso, etcétera) Las teorías, el conocimiento y la experiencia de los especialistas consultados nos ayudan a descubrir ambos perfiles. ¿Con cuál se identifica? ¿Con qué frecuencia? ¿Cuenta con ambas cartas y juega con ellas según la ocasión? ¿Cree que puede modificar este modelo heredado o aprendido? PESIMISTA Tienden a resaltar lo negativo, lo faltante, lo insatisfactorio y ven un futuro desalentador. Suelen creer que tales situaciones serán para siempre o por largo tiempo. Suelen impregnar o contagiar los diferentes contextos de su vida (trabajo, pareja, familia) y, finalmente, se culpan a sí mismos por los eventos negativos o los depositan en variables sobre las cuales no pueden incidir. OPTIMISTA Las personas predominantemente optimistas, por el contrario, interpretan la adversidad como pasajera. Logran realizar una disociación, en cuanto a que un problema en cierto campo de la vida no será trasladado a otro (una dificultad en el trabajo no invadirá la armonía familiar, o viceversa, por dar un ejemplo). Por último, en cuanto a la personalización, los optimistas identifican factores externos que están causando la situación adversa, el problema o el dolor. Así, desde su autoestima y percepción de autoeficacia, elaboran conductas para enfrentar el mal momento.

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