La masonería se originó como gremios de albañiles en la Edad Media, pero en el siglo XVIII adoptó ideales de la Ilustración como el deísmo, el racionalismo y la tolerancia religiosa. Si bien algunas logias son relativamente inofensivas, la Iglesia ha criticado aspectos de la masonería como su relativismo moral, su negación de la revelación divina y su promoción del laicismo y anticlericalismo. Las encíclicas papales han condenado las tendencias de la masonería a negar la existencia de Dios