El experimento de la Cueva de los Ladrones dividió a 22 adolescentes en dos grupos sin conocerse entre sí. Rápidamente desarrollaron hostilidad entre grupos al competir en actividades. Las tareas que requerían cooperación entre grupos para lograr metas comunes redujeron la hostilidad y promovieron la integración. El estudio mostró cómo se forma y reduce la hostilidad entre grupos.