Este capítulo destaca la importancia de la postura, el balance, la estabilidad y el control de movimientos como pilares
fundamentales de la preparación física. Un buen control y calidad de movimientos permite potenciar el rendimiento
deportivo de manera eficiente y segura, mientras que los movimientos mal ejecutados conllevan un mayor desgaste, menor
rendimiento y mayor riesgo de lesiones.