Las grasas y azúcares se han incorporado a la panadería desde hace siglos. Las grasas como la mantequilla y margarinas, y los azúcares como la sacarosa, mejoran el sabor, textura y vida útil de los productos de panadería. Sin embargo, un consumo excesivo de estas sustancias puede provocar enfermedades como la diabetes y la hipertensión.