El Op Art surge a finales de los años 1950 como un movimiento pictórico que busca producir la ilusión de movimiento en superficies bidimensionales. Artistas como Victor Vasarely y Bridget Riley crearon obras abstractas que exploran efectos ópticos a través de la repetición de módulos, líneas y el uso de colores complementarios. El Op Art se basa en estudios científicos sobre la percepción visual y cómo el cerebro interpreta estímulos, creando a veces fenómenos ópticos irracionales.