Las carreras de relevos son competiciones de atletismo donde equipos de corredores se pasan un testigo tras recorrer distancias determinadas, siendo las modalidades olímpicas principales 4x100 y 4x400. La historia de estas carreras se remonta a la mitología griega y su incorporación a los Juegos Olímpicos ocurrió en 1912 para hombres y 1948 para mujeres. El pasaje del testigo implica fases específicas de preparación y aceleración, y existen reglamentos estrictos que determinan la validez de la carrera.