El citocromo P450, particularmente las isoenzimas CYP3A4 y CYP3A5, juega un papel crucial en el metabolismo de los inmunosupresores utilizados en el trasplante renal. Las variantes genéticas de estos enzimas influyen significativamente en la dosis de tacrolimus requerida y en la función del injerto, destacando la importancia del genotipado pre-trasplante para optimizar la terapia. Las diferencias en la frecuencia de las variantes genéticas entre poblaciones pueden afectar la respuesta a la terapia inmunosupresora.