La autoestima no es amor propio egoísta ni alardeo, sino cómo nos sentimos hacia nosotros mismos basado en nuestra valía. Se forma desde la niñez y es influenciada por factores culturales. Tener baja autoestima significa rechazo propio, evaluándonos negativamente y necesitando aprobación externa. Una autoestima sana implica amor y aceptación propia en el presente, dejando que eso nutra nuestro camino en la vida.