La conjuntiva es esencial para la defensa ocular ya que provee vascularización, células que inician la respuesta inflamatoria y células inmunocompetentes que producen anticuerpos. Sus microvellosidades y actividad enzimática permiten neutralizar cuerpos extraños y fagocitar bacterias o virus. La inflamación conjuntival se caracteriza por hiperemia, quemosis y la presencia de folículos, papilas o membranas, dependiendo de la causa.