El control se define como la evaluación de resultados en función de los objetivos organizacionales, incluyendo la detección de desviaciones y medidas correctivas. Sus propósitos abarcan la optimización de recursos, el establecimiento de diagnósticos continuos y la promoción de la innovación. Existen diferentes tipos de control y supervisión, cada uno con objetivos específicos, principios y un enfoque en el desarrollo del personal y la mejora de la calidad del servicio.