El pericardio está formado por dos capas, el pericardio fibroso y el pericardio seroso. El pericardio fibroso fija el corazón a las paredes torácicas mediante prolongaciones fibrosas, mientras que el pericardio seroso consta de las capas parietal y visceral que envuelven al corazón y dejan un espacio entre ellas llamado cavidad pericardica.