El documento presenta los criterios para seleccionar buenas prácticas en educación para el desarrollo. Define una buena práctica como una experiencia innovadora exitosa que puede ser replicada u ofrecer inspiración. Luego describe indicadores para medir el impacto de las prácticas, incluyendo indicadores de entrada, proceso, salida, resultados, participación y empoderamiento. El objetivo final es identificar prácticas que promuevan la justicia social, los derechos humanos y el desarrollo sostenible.