La reforma educacional de 1965 en Chile tuvo tanto fortalezas como debilidades. Entre sus fortalezas se encuentran la prolongación de la educación primaria a 8 años, nuevos planes de estudio, y mayor inversión en infraestructura e implementos educativos. No obstante, también presentó debilidades como la falta de preparación de los nuevos profesores, ausencia de supervisión, y falta de énfasis en educación preescolar.