La dictadura militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983 implementó una política educativa destinada a combatir la "subversión". Se consideraba que la educación pública y ciertos libros y autores promovían ideas contrarias a la ideología de la dictadura. Se recortaron fondos para la educación, se censuraron y prohibieron numerosas obras literarias para niños y otros textos que promovían valores como la justicia y la solidaridad. El objetivo era imponer una visión conservadora y autoritaria acorde a los intereses de la dictadura