La anemia puede afectar a múltiples órganos y sistemas del cuerpo. Puede causar síntomas como palidez, fatiga, parestesias, calambres musculares, taquicardia, disnea y diarrea. La anemia reduce la capacidad de los tejidos para obtener oxígeno, lo que puede afectar negativamente al funcionamiento del sistema nervioso, urinario, osteomuscular, tegumentario, respiratorio, digestivo y cardiovascular.