Un científico griego logró madurar espermatozoides humanos en los testículos de ratones, lo que podría permitir que hombres con azoospermia tengan hijos. El investigador implantó células germinales aisladas de pacientes en los testículos de 18 ratones e inyectó una proteína para evitar el rechazo. Luego de cinco meses, encontró espermatozoides humanos maduros en los testículos de cinco ratones.